jueves, 24 de septiembre de 2015

No hay nada mejor que tu presencia para trasladarme de lugar.

Éramos aficionados. Tú de mi, yo de ti. De tus besos, de tus ideas, de la cerveza.

También éramos soñadores. Todo lo que soñábamos lo escribíamos para que ese sueño permaneciera siempre.

Bebíamos. Bebíamos mucho, con el fin de tener botellas para guardar nuestros deseos.
Guardábamos todo tipo de sueños:  cumplidos, rotos y reprimidos. Cada uno en un lugar pero siempre compartidos.

Yo quería París contigo. Poder sacarte una foto al lado de la torre Eiffel y que rieses al ver mi tímida sonrisa al verte posar a través de la cámara.

Deseaba Nueva York contigo. Ver como podía llegar a ser tu Estatua de la Libertad, una de las maravillas de tu mundo.

Deseaba viajar a Grecia, el Caribe, Egipto... Deseaba todos los sitios del mundo contigo.

Ahora no necesito viajar. Contigo tengo suficiente. No hay nada mejor que tu presencia para trasladarme de lugar.

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